TU COACH DE FAMILIA Y EDUCATIVO

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lunes, 28 de septiembre de 2009

Caminar, dar nuestro primer paso para Vivir .

Leer está muy bien, pero leer sin más a nada nos lleva...
La lectura nos dará conocimiento, nos inspirará y alentará nuestro ánimo, nos facilitará el camino y nos adelantará detalles de la dirección, pero nada avanzaremos si no damos los pasos necesarios para recorrer el camino  elegido, para empezar a caminar, hemos de dar el primer paso!!
Podemos reinventar nuestra vida y alcanzar nuestros sueños.






Del blog de Myryam :
http://lamejoraconstante.blogspot.com/
Un poema atribuido a Pablo Neruda.

"Muere lentamente quien no viaja,
 quien no lee,quien no oye música,
 quien no encuentra gracia en sí mismo.

 Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.

 Muere lentamente

quien evita una pasión y su remolino de emociones,

justamente estas que regresan el brillo a los ojos y
restauran los corazones destrozados.

Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto

para ir detrás de un sueño,
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!¡

No te dejes morir lentamente!¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

martes, 22 de septiembre de 2009

Abuelos...


Tienes razón Juan :http://mbravof.blogspot.com/2009/09/los-abuelos.html.
La experiencia vivida en compañía de los abuelos no es comparable con ninguna otra vivencia, pero no podemos generalizar, cada persona,cada familia tiene su peculiar modo de relacionarse .
En mi propia experiencia, todavía recuerdo las historias contadas por mi abuela Julia (tu madre) y los "romances" que nos cantaba mientras cosía en la máquina o hacía ovillos gigantes para confeccionar las típicas mantas, de las que aún conservo una de recuerdo, y que mi abuela mandaba hacer con todos "las tiras" que hacía de todas nuestras ropas usadas... es una experiencia desdoblar hoy esa joya y ver parte de un vestido que usaba cuando tenía 5/6 años. El estampado de flores del vestido que mi madre llevaba el día de mi primera comunión. Las rayas de la camisa que mi padre, los estampados y colores de las ropas que hace años usábamos mis padres, mis hermanos y yo.
Cuando miro esa manta con sus rayas, me vienen al mismo tiempo las letras de los "romances" que mi abuela cantaba: "Lavando en el río estaba pobre moza Dios del cielo, cuando sintió que en el brazo derecho la mordió un perro. La moza tiró una piedra que al perro no le alcanzó, pues más ligero que un gamo el animal se alejo....

Tengo la gran suerte de haber disfrutado de momentos inolvidables con mis abuelos, y aunque no conocí a mi abuelo materno Mateo ,ya se encargó mi madre de narrarme su vida ,para que ahora pueda yo contarles a mis hijos, que disfrutan escuchando todas las anécdotas que mi madre me contaba con tal abundancia de detalles, que a veces siento que yo misma las viví.

Tampoco conocí a mi abuela paterna Isidra, de la que también me han transmitido todos los detalles de su intensa y corta vida. Y fue gracias a la memoria de mi abuelo Teodoro, "moreno" como se le conocía en el pueblo y donde todavía hoy se le sigue nombrando por su sentido del humor y su forma de darle alegría a todo el que se acercaba a él. Recuerdo que cuando estaba en casa, no nos acostábamos hasta altas horas de la madrugada, contándonos su "historias" que eran "verdad" como él decía.

Juan tienes razón , no hay nada que pueda sustituir a los abuelos, y es cierto que hay que fomentar la cercanía y la convivencia, pero para que la convivencia funcione hay que poner todos nuestro granito de arena, o de lo contrario no será posible compartir y disfrutar en familia.

Es importante estar dispuestos a dar y a recibir y a ser respetuosos con nuestros mayores, y que ese respeto sea mutuo y esté por encima de todas las diferencias de cada uno.

No creo que "mantener las distancias" con nuestros mayores sea algo voluntariamente aceptado; cada caso será distinto según las familias, pero de lo que sí estoy segura es que todos queremos compartir un afecto incondicional con los seres que amamos, que nada hay que nos haga más felices,que sentirnos respetados y queridos por los nuestros.